Las brechas diferentes dentro de una misma población
Cuando las personas parten de niveles distintos, establecemos una referencia común y ajustamos el desarrollo para evitar que toda la población reciba la misma respuesta.
Este sistema acompaña a la organización cuando necesita que una persona o una población alcance un desempeño definido y pueda demostrarlo en la práctica. Establecemos el punto de partida y diseñamos las experiencias de aprendizaje según las brechas identificadas. Después acompañamos la aplicación hasta contar con evidencia suficiente sobre la evolución y sobre la autonomía alcanzada.
La necesidad puede aparecer cuando existen brechas diferentes dentro de una misma población o cuando la autonomía tarda más de lo esperado. También es pertinente cuando los expertos y los formadores internos necesitan mejores herramientas para desarrollar a otros.
Cuando las personas parten de niveles distintos, establecemos una referencia común y ajustamos el desarrollo para evitar que toda la población reciba la misma respuesta.
Cuando una persona tarda demasiado en ejecutar con seguridad, estructuramos experiencias de práctica y acompañamiento que le permitan avanzar hacia el nivel esperado.
Cuando la organización depende de sus especialistas para formar a otras personas, fortalecemos su capacidad para demostrar, acompañar la práctica y ofrecer retroalimentación útil.
Definimos con la organización qué resultado debe observarse en el trabajo. Después establecemos el punto de partida y diseñamos las experiencias que responden a las brechas. La práctica y el seguimiento permiten comprobar la evolución antes de ampliar el desarrollo a otras personas o poblaciones.
Precisamos qué debe poder hacer la persona o la población y en qué situaciones deberá demostrar el nivel esperado.
Recogemos evidencia suficiente para reconocer las fortalezas y las brechas frente al desempeño requerido.
Seleccionamos las experiencias y los apoyos que responden al nivel real de la población y al contexto de aplicación.
La persona aplica lo aprendido en ejercicios o en situaciones cercanas al trabajo para desarrollar criterio y mayor autonomía.
Contrastamos la evidencia con el nivel esperado para reconocer la evolución y definir los apoyos que todavía hacen falta.
Cuando varias personas necesitan un desarrollo similar, organizamos rutas o mecanismos internos que permitan ampliar la cobertura con criterios comunes.
El Assessment ayuda a establecer el punto de partida. MENTOR © se concentra en el desarrollo técnico mediante práctica guiada. FORMAR © fortalece a quienes deben desarrollar a otros. Las Rutas de Capacidades y las Líneas de Especialización Técnica permiten organizar necesidades de desarrollo más amplias o recurrentes.
Nos permite conocer el nivel actual frente al desempeño esperado y decidir dónde conviene concentrar el desarrollo.
Lo aplicamos cuando una persona necesita desarrollar mayor dominio con el acompañamiento de un especialista y con oportunidades reales de práctica.
Fortalecemos a los expertos y formadores internos para que puedan diseñar mejores experiencias de aprendizaje y acompañar la aplicación en otras personas.
Organizamos una secuencia progresiva de aprendizaje y práctica para que una población avance desde su punto de partida hasta el nivel de aplicación que necesita la organización.
Las utilizamos cuando una familia técnica necesita un desarrollo sostenido y requiere referentes comunes para orientar la progresión y la especialización.
La solución se ajusta al punto de partida y al tipo de desempeño que la organización necesita. También consideramos las oportunidades de práctica y el acompañamiento disponible para definir una experiencia que pueda aplicarse y verificarse en el trabajo.
Acordamos qué desempeño debe alcanzar la persona o la población y qué nivel de autonomía necesita la organización.
Reconocemos las diferencias de nivel para que el desarrollo se concentre en lo que cada población necesita y no en una respuesta uniforme.
La práctica y los recursos se ajustan a las condiciones reales de trabajo. La cobertura y el seguimiento también se dimensionan según el número de personas y la evidencia que debe observarse.
El e-learning puede ampliar el acceso. La simulación puede crear oportunidades de práctica cuando la situación real es difícil de repetir. La gamificación y la inteligencia artificial se incorporan cuando mejoran la experiencia o la personalización sin reemplazar la validación técnica.
Diseñamos experiencias digitales cuando la organización necesita ampliar el acceso y mantener una estructura común para el aprendizaje y el seguimiento.
La incorporamos cuando una dinámica de reto y retroalimentación puede aumentar la participación y favorecer la aplicación durante la experiencia.
La utilizamos cuando puede apoyar el análisis o personalizar determinados momentos de la experiencia sin desplazar el criterio técnico.
Utilizamos recursos audiovisuales o simulaciones cuando permiten demostrar mejor una situación y practicarla en condiciones más seguras o controladas.
La evidencia permite comparar el punto de partida con el nivel alcanzado y reconocer si la persona puede aplicar lo aprendido con mayor autonomía. También ayuda a decidir si conviene reforzar la práctica o ampliar la solución a otras poblaciones.
Puede contarnos qué desempeño necesita fortalecer y quiénes están involucrados. Con esa información podemos definir un punto de partida y orientar una intervención proporcional a la necesidad.